Para papelerías, abarrotes, ferreterías, panaderías — cualquier negocio que cobre en mostrador.
Ocho pantallas, ninguna de relleno. Lo que un mostrador usa todos los días.
Se abre en el navegador del celular o de una tablet, con el mismo catálogo y el mismo carrito que la computadora del mostrador.


El ticket lo sigue imprimiendo la computadora de la caja: la impresora está conectada ahí.
MiCaja se instala en la computadora del mostrador — también sirve una que tengas guardada. No hay que comprar terminal nueva.
Esto es hardware probado en mostrador, no una lista de compatibilidad. Si tienes otro modelo, escríbenos y lo revisamos antes de que compres nada. Las marcas son de sus fabricantes y no tenemos relación comercial con ellos.
Negocios que abren, cobran y cierran caja con MiCaja todos los días.
Lector de código de barras, impresora de tickets y cajón de dinero, sobre la misma computadora que ya tenían en el mostrador. No compraron nada nuevo.
Cada función de MiCaja pasa por este mostrador antes de llegar a cualquier otro negocio. Cartulinas, libretas, foamis: cada producto con su precio y su stock, y el ticket saliendo solo al cerrar la venta.
Cuatro decisiones que tomamos a propósito. Ninguna se pide en una demo, pero se notan al mes de estar usándolo.
Puede vender, cobrar, imprimir el ticket y hasta ajustar un precio con tu PIN. Pero cuánto te costó cada cosa y a qué proveedor se la compras, eso solo lo ves tú. No es desconfianza: es que ese dato no le sirve para atender rápido.
Se marca como cancelado y queda registrado quién lo hizo, cuándo y por qué. El historial es una bitácora, no un borrador: lo que pasó en tu caja se puede consultar después, aunque haya sido un error.
El sistema vive en la red de tu negocio, no en un servidor ajeno. Si se cae el internet sigues cobrando, imprimiendo tickets y descontando stock igual que siempre.
Con tu PIN de administrador, que caduca solo al rato. Pensado para negocios donde el precio cambia seguido: el cajero no tiene que ir a Inventario ni hablarte por teléfono a media fila.
Tres cosas que conviene saber desde ahora, y no el día de la instalación.
MiCaja lleva tus ventas, tu inventario y tu caja. No emite CFDI ni se conecta con el SAT, así que la parte fiscal la sigues llevando por donde ya la llevas hoy.
No hay servidor externo ni suscripción mensual: todo está en la computadora de tu mostrador. A cambio, el respaldo queda de tu lado.
No hay que bajar nada de la tienda de apps: se abre en el navegador, con tu mismo usuario y la misma información.
Si vendes productos con precio y existencias, sí. Hoy está corriendo en papelerías y abarrotes, y se usa igual en fruterías, ferreterías o panaderías. Puedes vender por pieza, por kilo, o las dos cosas en el mismo ticket.
Sí. Todos los equipos de la red del negocio ven el mismo sistema: la caja del mostrador, una tablet en el pasillo y la computadora de la oficina trabajan sobre los mismos productos y las mismas ventas, al mismo tiempo.
MiCaja te deja descargar un respaldo completo y restaurarlo en otro equipo. Hacerlo de vez en cuando es la parte que te toca a ti.
Puede cancelar un ticket, pero no desaparecerlo. La cancelación queda registrada con su nombre, la hora y el motivo, y la ves en el historial cuando revises el día.
La instalación la hacemos nosotros sobre tu equipo. El paso a paso de todo lo demás — desde el primer inicio de sesión hasta el cierre de caja diario — está en el manual de usuario, que puedes leer antes de decidirte.
Guía paso a paso para operar MiCaja — desde el primer inicio de sesión hasta el cierre de caja diario.